Entrevistamos a Pablo Martín, Presidente y CEO de Izertis
Tengo poca vida fuera de los negocios, es broma. Bueno en realidad no lo es, dedico a mi trabajo la mayor parte del tiempo. En cualquier caso, tengo una familia y pocas aficiones más allá de lectura y de los viajes. Tengo la suerte de haberme construido una actividad profesional alrededor de los temas que me apasionaron siempre (finanzas corporativas, tecnología, negocios, innovación, marketing, mercados...)
Poco, mas bien nada. Únicamente la ilusión por crear una gran compañía. En 1996 empezamos como una pequeña empresa local ofreciendo servicios y productos básicos en un entorno muy cercano. Hacíamos lo que podíamos con los escasísimos recursos que teníamos.
Muchísimas cosas, pero entonces nada seria como es ahora. El resultado actual es fruto del camino recorrido, con los errores y los aciertos. A lo largo de estos 24 años he cometido tantos errores que no soy capaz de enumerarlos todos, pero de todos ellos he recibido un aprendizaje.
Cultura. Hemos apostado por crear una cultura corporativa que se convierta en una ventaja competitiva diferencial y sostenible en el tiempo. Hoy en día diferenciarse de la competencia no solo pasa por tener una oferta diferente, pasa por ser realmente distintos y eso se construye desde la cultura. La cultura corporativa de Izertis es la columna vertebral de una consultora tecnológica del siglo XXI que se separa de los modelos tradicionales en nuestro sector y que apuesta por la cercanía al cliente y a los profesionales para co crear juntos soluciones a los retos que nos proponen.
Pues de la única forma posible, contando con un gran equipo de personas que participan de la gestión. Gestionar una pequeña multinacional, como es Izertis, es todo un reto. Tenemos más de veinte oficinas en nueve países desde los que atendemos proyectos, servicios, clientes o profesionales en más de 50 países. Hay un hilo conductor que es la cultura, una visión única y una gestión local que permite manejar una empresa que en el 2020 superará los 1.000 empleados.
La salida a Bolsa de Izertis es parte de nuestra estrategia de crecimiento. Fue proyectada como punto final del anterior plan estratégico que termina en el 2019 y hemos cumplido también con ese hito.
Salimos a Bolsa con una serie de objetivos : mejorar nuestra imagen de marca y nuestra transparencia, aumentar la profesionalización de nuestro gobierno corporativo y de la gestión de la compañía, disponer de herramientas de financiación adicionales para apoyar nuestro crecimiento, tener un indicador de creación de valor para los accionistas en tiempo real , ofrecer planes de retribución alternativos con forma de stock options y phantom shares a las personas claves de la organización y favorecer operaciones corporativas mediante el intercambio de acciones cotizadas. Creemos que una gran compañía debe estar en los mercados y nosotros estamos construyendo un buen equity story a partir del MAB.
No. Lo único que añade es la necesidad de tener una empresa muy bien gestionada, con información fiable, actual y disponible para poder cumplir con los requisitos normativos y por ultimo la necesidad de profesionalizar el trabajo del consejo y de la comisión de auditoría. Para nosotros todos estos requisitos son mejoras muy deseables del governance de la compañía.
Incipiente. Hay algunas compañías, especialmente las de mayor tamaño que han comenzado o se encuentran en proceso de transformación digital, algunas incluso con un buen grado de avance, pero la mayor parte de ellas, sobre todo las pymes, aún no han comenzado el proceso.
En general no, sólo las grandes y las mejores compañías están trabajando en esta área. Hay algunas que están consiguiendo logros y avances increíbles pero la gran mayoría de las empresas del sector no son tan innovadoras.
Una apuesta real y largo plazo por la industria del conocimiento. En la industria del conocimiento no existe paro, los salarios son mucho mas elevados que la media nacional y el entorno de trabajo es mucho más amigable y retador.
A pesar de esto las carreras STEAM están casi vacías de alumnos. Las perciben como complicadas, duras o incluso poco interesantes. La mayor parte de los estudiantes siguen formándose para puestos de trabajo que serán robotizados y automatizados en un futuro a medio plazo mientras donde se encuentran las oportunidades no se logra cubrir la demanda.
El problema es de toda la sociedad, no solo de las empresas, es el momento de decidir que tipo de país queremos ser en el futuro. Para ello es necesario un pacto global que apueste por la economía del conocimiento de manera radical y disruptiva en la educación y en el conjunto de la sociedad y que no este condicionado por los vaivenes políticos. La realidad es que esto no existe y estamos muy lejos de conseguirlo.
Si y No. La demanda de perfiles actuales seguirá constante en ese periodo de tiempo, pero a la vez surgirán nuevos perfiles, algunos que casi no existen y que deberán ser ocupados. Una constante de los perfiles de la industria del conocimiento es la necesidad de reinventarse constantemente para acompañar el desarrollo tecnológico.
Si, pero sin engañarnos. El mundo se esta polarizando alrededor de una serie de grandes ciudades estado que tiene un gran poder de atracción de talento, capital y conocimiento. Este grupo de primer nivel solo estará compuesto por unas 50 ciudades en el mundo y Asturias (voy a permitirme hablar de Asturias como ciudad con la esperanza de que algún día exista esa área metropolitana) no puede ni debe aspirar a competir en ese nivel.
Para ello debemos crear una región competitiva, capaz de atraer talento e inversión, que apueste por el futuro y no por el pasado, que no tenga miedo a caminar por senderos nuevos y distintos y que trabaje unida en un objetivo común.
He recorrido muchas decenas de países de todas partes del mundo y cuanto más viajo y más países conozco más consciente soy del potencial que tiene España y dentro de ella Asturias, pero el problema es que aquí no nos lo creemos y tampoco apostamos y luchamos los suficiente por ello.
Por desgracia no es lo habitual. No tenemos la misma visión ni manejamos objetivos con la misma temporalidad.
A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX surgieron los luditas, un colectivo que veía las máquinas y la industrialización como una fuente de penuria para los trabajadores y luchaba contra ella.
Qué duda cabe que 200 años después el progreso tecnológico nos ha beneficiado a todos, también a esos detractores. Actualmente estamos inmersos en uno de los periodos de cambio mas trascendentales de nuestra historia moderna y algunas personas no logran adaptarse a él e incluso ni siquiera lo comprenden. Debemos ayudarles en ese proceso de adaptación, transformación y en el peor de los casos buscar formulas para evitar su exclusión social.
No termino de comprender la controversia entre IA y Ética. Creo que los dilemas a los que se enfrentan son similares a los que se enfrentan los humanos en el día a día, máxime cuando la programación de esa IA, su conocimiento inicial, su capacidad de aprendizaje y su capacidad de auto programación futura vendrá determinada por los parámetros iniciales que los humanos determinen, por lo tanto, el dilema ético principal surge en los humanos.
Seguir construyendo una gran compañía tecnológica que sea visto como un referente en el mundo de la transformación digital.
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